Cuánto vales?

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Por: Psi. Juliana Eraso

Siempre he considerado que la vida debe ir ligada al placer y que el placer de ninguna manera va en contra de la responsabilidad como muchas personas lo creen. Por supuesto, pensar así como desde otra perspectiva, implica decidir ver la vida de esa manera, decidir desligarte de otras posturas y prepararte para vivir el placer de cada cosa. Esta postura me llevó a comprar una bicicleta para rodar por la ciudad. Linda gente, linda energía, placer hasta para ir a realizar una compra rutinaria. Pero algo se empezó a notar con la misma fuerza que las ventajas y el placer: "Hola mucho gusto, cuanto te costó la bici?" Esta frase empezó a hacerse común cada vez que conocía a alguien en este mundo del pedal. Puff desilusión, hey me acabas de conocer y es lo primero en lo que te interesas? Y claro seguida a la pregunta venía toda una exhibición de los costos de su bici y de porqué mi decisión debía cambiar si quería "tomarme en serio" el mundo del pedal. Las primeras conversaciones las tomé como casuales, pero luego todo venía en aumento. Me sentí incómoda e incompatible.
Mas adelante con una taza de café en mano decidí liberar la molesta pregunta, dejarla ir, hacer un ejercicio de aceptación y decidir que no me afectaría más, porque aunque no me hiciera dudar de mi vida me molestaba y la molestia es una afección. Sin embargo con los ojos ya cerrados y la respiración profunda empezaron a llegar recuerdos, una lluvia de costos y valías caían sobre el café: Y cuanto te costó esto? Y cuanto aquello? Y cuanto ganas? Y por qué no te has comprado un auto? Deberías comprarte tal celular. Cómo no has empezado a pagar un apto? En serio no tienes tv en casa? Con el dinero de ese viaje podrías invertir en un lote. Y bla bla bla. Lluvia, ruido, café mojado, abrí los ojos.
Cuánto vale una persona para los demás? Y con los demás no me refiero a todos, no intento generalizar, pero no podemos negar que sentirse representad@ por lo que se adquiere es una tendencia social que viene desde hace mucho tiempo y que cada vez cobra más fuerza, seguir por ese camino termina agotando a las personas. Claro que se mimetiza muy bien, porque esto sumado a la vida virtual (vida que muchos prefieren ante la real) te da un valor social determinado representado por muchos "me gusta" y comentarios de aprobación que hacen sentir a la persona querida y aceptada. Sin embargo todo tiene su revés. Quienes oficiamos de psicólog@s vemos como la soledad desfila como la gran reina de la vida, vestida de tristeza y desolación. Y no porque la soledad sea en sí misma algo malo, sino porque ver que tanto esfuerzo por ser aceptados es solo una ilusión que termina cuando te desconectas de la red, te hace sentir impotente y te puede llevar a pensar que si sacando tu mejor indumentaria no lograste "ofertarte bien" entonces no hay alternativa para ti. Y así empieza el ciclo para preferir vivir en lo virtual, el mismo que te lleva a no abandonar el celular aún cuando estás en un espacio compartido con personas reales en el mundo real.
La lucha por sentir que se encaja agota a cualquiera y una persona agotada solo acepta las cosas y cierra los ojos. Así vemos a muchas personas vivir virtualmente mientras la vida real se les escapa, cerrando los ojos con fuerza. En esto no hay nada de placer... No hay nada de gusto... El ser genuino no es una alternativa porque se convierte en un riesgo y como la vida se ha consolidado en "tener" (y el tener te da valor) se asocia el riesgo a la perdida y eso asusta. Por eso hay que competir por aparentar más. Sin embargo algo que las personas no saben o no quieren saber,es que la clave para abandonar la soledad no radica en intentar encajar, sino en dejar de intentarlo. Así es, cuando se deja de fingir emerge lo auténtico, lo propio. Esto propio hoy en día es tan escaso que se percibe como exclusivo. Y lo exclusivo seduce de manera real. Cuando lo propio sale a la luz el entorno se limpia, no te garantiza 100 "me gusta" aparentes, pero a cambio de ello te ofrece 4 "me gusta" reales. No te ofrece 100 comentarios de aprobación por moda, te pone a disposición un par de comentarios honestos, que desde el afecto de otras personas reales desean contribuir con tu bienestar. Lo propio te limpia de lo aparente y le da lugar a lo real. Deja de importarte tanto lo virtual que te dedicas a vivir el momento in situ, aquí y ahora. Empiezas a atesorar más el compartir un buen café que el conectarte durante horas a una red social. Entonces sin notarlo te encuentras viviendo la vida real sintiendo placer, rozando la libertad con la yema de los dedos, respirando la seguridad de ser tú mism@ sabiendo que quienes están a tu lado en esas condiciones siempre estarán. Te encontrarás decidiendo por gusto, por interés propio, tu vida cotidiana pasara de ser una continua exigencia social, a ser una suma de experiencias que decides y cuyas responsabilidades asumes con ganas.

Pero todo empieza por una decisión. Es tu vida, tú decides.