Repensando el amor: De las renuncias lacerantes a las renuncias evolutivas
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¿Como evitar el canibalismo en la relación de pareja?
Por: Ps. Juliana Eraso
Por: Ps. Juliana Eraso
A veces es inevitable pensar que estamos "salad@s" en relación a la elección de pareja. Sentimos que las "malas " parejas nos persiguen y le damos vida y utilidad continua a la frase: "por qué a mi?".
Esto pasa luego de vivir relaciones que nos dejaron mas daños que buenos recuerdos, experimentando rupturas frustrantes, pues lo "dimos todo" por nuestra "x"-pareja para que ahora no quede nada.
Sentimos que la pareja "x" se devoró nuestra vida y nos dejó tras la relación una servilleta llena de boronas con lo poco que queda de nosotros.
Pero a qué se debe esto? cómo influyen nuestros hábitos? cómo evitarlo?
En el artículo anterior planteaba como las ideas colectivas al rededor del amor romántico -las cuales rezan que en una relación 2 son uno solo- daban como resultado parejas caníbales, en donde uno de los dos dejaba todo por alimentar los sueños y las ideas del otro, logrando ser literalmente uno solo. Son estas relaciones las que al terminar, hacen que las personas se vayan con vacíos diferenciados; en este caso, uno de los dos sigue con sus proyectos los cuales se alimentaron durante toda la relación, mientras el otro se queda sin una vida que alimentar y con lo que de sí pudo sobrevivir.
Los hábitos que nos acompañan todos los días, especialmente los que hacen referencia a nosotr@s mism@s como sujetos, son en gran parte los encargados de marcar las pautas y el lugares que ocupamos cuando elegimos una pareja. La relación que tenemos con nosotros mismos simbólicamente, se traslada a las personas que nos rodean. En este sentido, los hábitos para autoreferirnos, como por ejemplo el lenguaje, la seguridad propia, cuanto lugar nos damos frente a los demás, la prioridad en que ubicamos nuestras necesidades en relación a las necesidades de quienes nos rodean, son reliquias arqueológicas a las que podemos recurrir. Sobre todo la seguridad por nuestra propia opinión y aferrarnos al instinto que muy en el fondo levanta su voz para hacernos sentir incomodidades al tomar decisiones, son señales que nos enviamos en los momentos en que empezamos a ocupar un lugar desfavorecedor y poco saludable frente a la persona querida.
Sin embargo hasta qué punto es bueno alimentar nuestra mismisidad, sin que ello implique impedir la presencia de un "otro" en nuestra vida?
Todos los encuentros implican renuncias. Sin embargo debemos cuidar que éstas no afecten nuestra genuinidad, ni nos lleven a dejarnos de lado. Estas renuncias deben ser ante todo evolutivas, sin implicar nuestro propio sacrificio, ya que en el momento en que empiezan a afectarnos se convierten en renuncias lacerante.
Este nuevo panorama que nos muestra -en teoría- infinitas posibilidades, nos exige la tarea de decidir y elegir conscientemente en una continua comunicación con nosotros mismos, teniendo claro que nunca podremos huir de nuestras propias complicidades y que el intentar no escucharlas no hará que desaparezcan (como cuando algo en el fondo nos decía que x o y persona no era conveniente, o que nos engañaba, etc).
Y justamente se trata de eso, si no podemos huir de nosotros mismos es necesario que nos pongamos manos a la obra y que nos amoblemos -simbólicamente- por dentro para que en lugar de intentar huir queramos estar siempre con nosotros. Esta re-decoración es otra de las caras de la relación que podamos tener con nosotros mismos y se lleva a cabo generando por ejemplo espacios para invitarnos a salir, a tomar algo, a dibujar, escuchar música, leer, escribir, en fin, acercándonos, aceptándonos y reconociéndonos. Interesándonos por ser primero nosotros para poder luego hacer parte de un "nos".
Estos caminos se empiezan a recorrer tomándonos tiempos para pensar, para escuchar. Nos vemos tan envueltos en el trabajo y las ocupaciones externas que nos hemos alejado de nosotros a tal punto de ver negativizada la palabra “soledad”, cuando realmente la soledad no implica un abandono, sino una oportunidad de encuentro con nosotros mismos.
Saquemos mas tiempo para nosotros y menos para el TV, escuchemos mas nuestras propias ideas que el “bip” que te anuncia que te llego un mensaje en alguno de tus perfiles, conozcamos más a la gente real y menos a la virtual porque en la mirada de los demás también podemos apreciar nuestro propio reflejo, pero sobretodo escuchemos nuestras voces y antes de preguntarle a los demás que quieren, preguntémonos, ésto es lo que queremos?
