¿Estimulación o sobre-estimulación infantil?
Sobre la estimulación infantil mucho se ha escrito. Son
numerosos los programas y las ofertas que se encuentran en la actualidad. Sin
embargo en la medida en que esto ha crecido, también se ha incrementado en
los consultorios el número de niños y niñas que desde temprana edad presentan
síntomas de estrés, ansiedad y falta de concentración.
Entonces, ¿qué tal si aclaramos algunos puntos al respecto?
La estimulación infantil comprende toda actividad que promueva
el desarrollo de habilidades y herramientas cognitivas, emocionales y motoras. En ese sentido se trata de facilitar espacios y contextos de
aprendizaje cotidiano, en donde los niños y las niñas puedan despertar sus sentidos, sentir
curiosidad y explorar el mundo. Dichos espacios deben tener en cuenta el
momento evolutivo por el que cada uno pasa, para darle un ambiente apropiado, respetando sus
momentos y comprendiendo sus necesidades, ya que presionarles para que
respondan a estímulos para los cuales aún no están listos, genera frustración y en
algunos casos afecta su seguridad y la construcción de su autoestima.
Desafortunadamente muchas de las ofertas del mercado, venden la
sobre-ocupación como estimulación. Muchos niños y niñas hoy en día tienen una agenda
más apretada que la de sus propios padres. Este hecho a diferencia de lo que
muchos creen, agotan al cerebro, generándole sensación de estrés, ansiedad y menguando su rendimiento.
El cerebro humano necesita las pausas, el descanso. El cerebro
de los niños particularmente requiere del aburrimiento y la calma, pues éstos
tiene la función de impulsarles a usar su imaginación y su cuerpo como
herramientas de juego. Además de ello también requiere tiempos extendidos de sueño, pues es el momento del día en que el cerebro fija y asocia la información adquirida en los procesos de aprendizaje, exploración y juego. Sin este periodo la información no se procesa adecuadamente.
La sobre-estimulación la podemos identificar como la necesidad de llenar
de estímulos sonoros y visuales, de actividades y tareas la vida cotidiana de nuestros hijos. Esta tendencia actual ha hecho que muchas personas llenen a los bebés de juguetes con innumerables ruidos y luces. Y que a los niños y niñas les inscriban en diversos cursos y jornadas ampliadas de clases. Esto sumado al uso continuo del televisor, computador o celular hace que se amplíe el nivel de tolerancia o límite de
activación de su cerebro. Dicho límite es el punto en que un estímulo capta la atención plena de una personas. Así si una persona está bombardeada constantemente de estímulos, no podrá concentrarse
pues "la costumbre" hará que ningún estímulo sea suficiente.
Estas experiencias pueden generar un
falso déficit de atención, que nada tiene que ver con la incapacidad de
concentración, sino con lo ampliado que tiene el nivel de tolerancia, pues se
basa no en una hiper-actividad sino en una hiper-estimulación.
Para evitar la sobres-timulación es
recomendable:
- Implementar en el hogar media hora diaria de “No tecnología" para toda la familia. Recuerda que tu das el ejemplo.
- Salir al menos una vez a la semana a un parque o jardín e invitarlos a que exploren y dibujen las cosas que encuentran.
- Dormirles con historias o cuentos -no con Tv- a horas adecuadas, garantizando que descansen lo suficiente.
- Evitar inscribirlos en varios cursos a la semana. Con el ambiente escolar y el desarrollo de un hobbie es suficiente para que el niño desarrolle disciplina. Si el niño no desea, no le obligues.
Así que ya lo sabes, si ves a tus hijos cansados, ansiosos, estresados o frustrados, revisa en qué ocupan su tiempo.
