Meditación guiada y progresiva hacia un estado de gratitud
Prepara un lugar tranquilo, puedes sentarte en una silla cómoda, en la cama o en el piso con un cojín que eleve la cadera para contribuir con la curvatura natural de tu columna sin afectarla. usa ropa cómoda, no enciendas inciensos durante la meditación, puedes hacerlo antes o después pero no durante para hacer más liviana la respiración.
Cierra los ojos, preferiblemente usa auriculares y disfruta de una corta meditación guiada de 10 minutos.
Dia 1. Reencuentro con la gratitud.
Día 3. Medita sobre tus pies como raíces y movimiento.
Cierra los ojos, preferiblemente usa auriculares y disfruta de una corta meditación guiada de 10 minutos.
Dia 1. Reencuentro con la gratitud.
La gratitud es un estado, una disposición en la que tu sensibilidad se arroja sobre las cosas que te alimentan, te acogen, te abrazan. Sólo hasta que comprendemos que la gratitud es mucho más que un acto de cortesía, al decir “gracias” podemos generar un estado, en el cual el reposo nos reconecte con nosotros mismos, cuando las prisas y los movimientos cotidianos nos sacuden y nos alejan de lo que somos. Esto ocurre porque el estado de gratitud activa sensaciones y emociones que se relacionan con la tranquilidad, la paz, y es en estos estados, en los que el sujeto está en contacto con su propio Yo lejos de miedos, rencores o euforias que lo llevan a extremos alejándolo de algunas partes de sí mismo. A nivel neurológico los estados de consciencia relacionados con la tranquilidad y la paz, estabilizan la producción de hormonas tales como las endorfinas, dopamina y serotonina, las cuales se relacionan directamente con nuestros estados emocionales y afectan el funcionamiento orgánico, impactando en hígado, riñones, estómago, sistema muscular, vascular y respiratorio. Llevar la gratitud de la acción y experiencia momentánea a un estado permanente, implica ampliar nuestra consciencia para dirigirla hacia la parte más clara de nuestro pensamiento.
Día 2. Encuentro con tu cuerpo.
Día 2. Encuentro con tu cuerpo.
Reconectarse con la percepción sensorial y emocional del cuerpo es tomar consciencia sobre la manifestación material de lo que has hecho de ti, de lo que tomas en tu camino y lo que dejas para ti. Tu cuerpo es un registro vivo y dinámico de lo que has vivido. Cada emoción, cada vínculo, cada pensamiento y cada experiencia, se registra en pequeños almacenamientos de memoria que tiene tu cuerpo, por ello cada trazo emocional y cada pensamiento genera en nosotros reacciones fisiológicas que podemos notar. Ampliar la percepción sobre tu cuerpo, sobre tu registro físico, abre la consciencia sobre las cosechas plantadas, lo cultivado hasta hoy. Te conecta con el aquí y ahora desde tu componente histórico. Entrar en estado de gratitud, enfocando la luz sobre el cuerpo, posibilita que notes las bases que sostienen, lo familiar (el origen) y las herramientas que has desarrollado (tu crecimiento). Con ello que puedes mirar con mayor claridad hacia dónde quieres direccionar tus pasos día a día.
Día 3. Medita sobre tus pies como raíces y movimiento.
Tus pies y tus piernas son portadores simbólicos de tus raíces, de tu procedencia. Conéctate desde un estado de gratitud con ellos para ampliar tu consciencia sobre lo que has heredado, sobre los vínculos con tu sistema familiar. Esto posibilita la renuncia a lo que no quieres portar de tu familia, lo que no quieres reproducir: Focaliza la energía y la atención sobre lo que quieres perpetuar. Además de lo raizal, tus piernas representan también tu movimiento, tu disposición y capacidad para salir de los lugares, vínculos y situaciones que te dañan y que ya no quieres para ti. De la misma manera también incide en la capacidad que tienes para moverte y avanzar hacia las cosas y experiencias que deseas para ti.
Día 4. Medita sobre tus manos como símbolo de lo que haces, tomas o sueltas.
Día 4. Medita sobre tus manos como símbolo de lo que haces, tomas o sueltas.
Tus manos y brazos son portadores simbólicos de tus herramientas, de tu capacidad de hacer y crear, así como de tu disposición emocional para tomar y soltar. También simboliza lo relacional, nuestro encuentro con los demás a través del tomar y dar las manos. Tus hombros y brazos representan la fortaleza y también las cargas que llevas contigo; los antebrazos la capacidad de generar barreras, crear y poner límites que nos protejan; las manos representan el contacto y la creación, la acción intencionada y dirigida; tus dedos simbolizan tu capacidad de tomar y soltar, de conquista y renuncia. Tu extremidad completa representa tu capacidad de abrazarte, acogerte, contenerte, a ti y a otros. Conectarte en estado de gratitud sobre tus brazos te permitirá focalizar la atención de tu día sobre estos aspectos, aportando claridad sobre las habilidades y recursos con los que cuentas frente a cada situación vivida.
Día 5. Conecta tu estado de gratitud con la vida cotidiana.
Día 5. Conecta tu estado de gratitud con la vida cotidiana.
Elige un aspecto, un acontecimiento del día anterior para agradecer y activar tu estado de gratitud. Puedes agradecer por cosas cotidianas como la posibilidad de respirar, de tomar un café en la mañana, o por cosas especiales como un encuentro, un logro, el inicio de algo positivo, la despedida de algo negativo, etc. Recuerda que tanto tu capacidad de movimiento, como tus recursos hicieron posibles estos aspectos por los cuales agradeces. Piensa en tu elección y activa tu estado de gratitud concentrándote en las emociones y sensaciones que experimentas. Hacer esta activación intencional ampliará tu consciencia focalizando tu atención sobre la salud y el bienestar.